Nueva nanotecnología en aparatos electrónicos

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra carbonitruro?… ¿nada?… bueno, seguramente es porque no somos especialistas en la materia, pero esta palabra estará más cerca de ti de lo que te imaginas.

Actualmente los aparatos electrónicos que usamos todos los días están compuestos de muchos materiales distintos, pero muchos de ellos son peligrosos para los seres humanos, como el plomo, el cadmio, el mercurio o el arsénico. Sin embargo, existen otros, como el oro, la plata o el cobre, que se pueden recuperar de estos dispositivos.

La tecnología nos ha resuelto la vida en muchos sentidos, pero también nos ha expuesto en muchos otros, pues además de estos elementos tóxicos, el ambiente también resulta perjudicado con la producción de estos dispositivos.

 

Preocupación ambiental

Los teléfonos celulares son el principal motivo de preocupación para los ambientalistas, pues contiene elementos como el níquel o el litio que dañan severamente al medio ambiente.

En 2015, fueron desechados 10 millones de teléfonos celulares y se estima que alrededor de 4 millones terminaron en los basureros. Esta cifra, sumada a la de las computadoras, impresoras, monitores y demás aparatos electrónicos que se desechan, juntan una gran cantidad de elementos tóxicos para la Tierra.

Estos desechos liberan toxinas en el ambiente, en la tierra y en el agua, además, se suelen trasladar a países de escasos recursos, lo cual resulta un gran foco de contaminación para la gente más necesitada. Literal, los países desarrollados enferman a los menos desarrollados.

 

¿Qué es el carbonitruro?

El Centro de Nanociencias y Nanotecnología (el CNyN) de Baja California, logró desarrollar un nuevo nanomaterial bidimensional para producir aparatos electrónicos. Este innovador elemento se llama carbonitruro de renio (ReCN).

Este componente puede mezclarse con otros materiales bidimensionales tales como el grafeno o el fosforeno para producir aparatos electrónicos cada vez más pequeños, como sensores o transistores.

El ReCN tiene un comportamiento similar al del metal cuando lo acomodan en laminillas, pero cuando está en bloque se convierte en un semiconductor, según la revista Nature.

Este elemento es de doble vista, de un lado presenta la capa de átomos de carbón y del otro están los átomos de nitrógeno. En tanto, en el CNyN tratan de sintetizarlo en el laboratorio para calcular sus propiedades de transporte, así como las termoeléctricas. Con esto, podrán formar materiales nanométricos que se apilan en diferentes materiales bidimensionales.

 

La era nanotecnológica

En muchas de nuestras publicaciones hemos abordado las innovaciones tecnológicas que cada vez van más a la tendencia de hacer todo más pequeño y delgado.

Debido a esto, el ReCN resultará un material sumamente importante, pues aportará grandes facilidades a la miniaturización de los dispositivos, por lo que los científicos, como ya dijimos, trabajan ya en la síntesis de este elemento en el laboratorio.

Este nanomaterial es una lámina muchísimo más delgada que un milímetro, según explica el CNyN. Estudiantes del posdoctorado realizaron las pruebas y los cálculos de la fase de modelo matemático.

 

Resiste la corrosión

Este nuevo elemento usado en la nanotecnología se deriva del renio (Re) que es un elemento químico de número atómico 75. Se trata de un metal de transición, sólido y resistente a la corrosión.

El renio se usa mucho en la joyería ya que es un buen catalizador por ser uno de los metales más densos del planeta, además es muy valorado debido a su escases en nuestro planeta.

El Centro de Nanociencias y Nanotecnología buscó trabajar con este material debido a su elevada cantidad de electrones para poder hacer muchos enlaces covalentes.

En el CNyN también se trabaja con estructuras cristalinas que existen en la naturaleza, en específico con los cristalinos que están hechos de bloques fundamentales que periódicamente se arreglan y se puede observar la bidimensionalidad.

Además, la Dirección General de Asuntos del Personal Académico y del Centro de Supercómputo de la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de Información y Comunicación apoyaron en todo momento este proyecto, pues consideran que la aportación a futuro será sumamente importante.

Cabe señalar que también el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología aportó en esta investigación.

 

¿Carbonitruro ambientalista?

A ciencia cierta no se sabe qué tan grande o pequeño será el impacto ambiental, pero definitivamente se busca que sea el menor, pues la nanotecnología no solamente se trata de ayudar a la estética de los aparatos, sino de dejar de dañar al medio ambiente.

El problema del tamaño en los aparatos electrónicos ha sido cada vez más grave para las grandes compañías telefónicas, pues los usuarios tienen una fuerte adicción por las miniaturas, por alguna razón lo pequeño hace referencia a lo moderno, aunque no necesariamente sea así.

Ahora, la nanotecnología deberá preocuparse no sólo por satisfacer a los usuarios obsesionados con el tamaño de sus celulares, sino también a los ambientalistas que estarán siguiéndole la pista, porque sí, satisfacerlos a ellos, será ayudar a vivir en un mejor planeta.

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